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LIBRO DE NOD

Notas

Este primer fragmento del Libro de Nod permite intuir que el texto conservado es apenas la mitad o la cuarta parte del total, al menos por lo que se refiere a la historia estrictamente de Caín, desde que mató a Abel hasta que abandonó a sus chiquillos a su suerte después de la destrucción de la Primera Ciudad. Además, el contenido del mismo debe ser puesto en duda, pues mantiene desde un principio una estructura similar a los cantos épicos. Esto se demuestra en el verso tres, que tiene gran parecido, en lo que al significado se refiere, con el inicio de la Aeneida (Arma virumque cano...), al del Nibelungen Lied (Uns ist in alten mären wunders vil geseit), sin olvidar las epopeyas homéricas, el Gilgamesh e incluso la épica brahmánica, el Mahabharata y el Ramayana.

Otra cuestión a tener en cuenta en este primer fragmento es la identificación de Caín al Dios Astado, el principio masculino, generador y destructor de vida, en el que se basan prácticamente la totalidad de las religiones del mundo; y la posterior identificación de Lilith con el principio femenino, que es tripartito, y no dual como el masculino, y representa la pureza (virginidad), la fertilidad, y la decadencia y la muerte (esterilidad, menopausia). Por consiguiente, sean reales o no Caín y Lilith, sus nombres son arbitrarios, pues podrían ser perfectamente los de cualquier otra religión, y no los de la hebrea.

Dicho esto, creo que sólo me queda recomendar que aquél que inicie la lectura de este texto consulte de vez en cuando los otros textos genéticos, es decir, aquellos que explican el génesis, el origen del mundo. Yo no me dedicaré a enumerar todas las correlaciones entre las mitologías que se pueden encontrar en el Libro de Nod, que cada uno encuentre las suyas en Hesíodo, en Valmiki, en los Nibelungos o en el Libro de los Muertos de los egipcios. No tengo ni el tiempo ni las ganas para hacerlo, así que hacedlo vosotros, y empezad a descubrir parte de las tinieblas que se ciernen sobre los orígenes de todos nosotros, de los Vástagos.

Sólo me queda por decir que el autor ha cometido varios errores en sus apreciaciones en las notas que hizo para aclarar el resultado de su trabajo. He intentado darlos a conocer lo mejor posible. Así mismo, yo también he cometido un número ingente de errores, que espero otro estudioso del Libro de Nod corrija. Espero sinceramente que disfrutéis de esta traducción a la lengua de Cervantes que me he propuesto hacer basándome en los Trabajos de monseur de Laurent, y espero que aquéllos a quienes este trabajo va dirigido lo encuentren útil.